lunes, 23 de agosto de 2010

Chistes y chistes y mas chistes....

En la funeraria


Al momento de salir la carroza funebre, Pepito rompe a llorar.
"Papá, no me dejes, llévame contigo, papá, buahhhhh..."
El público aglomerado en la salida de la funeraria rompe a llorar sin contemplación. Y el niño continuaba su cuadro de dolor:
"Papá no me dejes, no me dejes papá, llévame contigooooo..."
De repente el chofer de la carroza, frena y sale del vehiculo y grita:

"¡Mira muchacho del demonio, vete para la casa y déjame trabajar!"


Mateo 1:13


Una monja va a visitar a un familiar en una ciudad vecina cuando su coche de descompone en plena carretera. Entonces, un chofer de camión se ofrece a llevarla a la ciudad. Después de un rato, el chofer empieza a acariciar los muslos de la monja.
Ella se pone muy colorada y dice solamente: "Mateo 1:13".
El chófer retira la mano y sigue conduciendo. Después de un rato trata de nuevo, pero la monja solamente dice: "Mateo 1:13". El chofer ante esto se arrepiente de tal acto y muy apenado no continúa...
Finalmente llegan a su destino y la monja baja. El chófer continúa su camino hasta llegar a un hotel donde se hospeda. En la habitación, encuentra una biblia y lee Mateo 1:13 que dice: "Estás en el camino correcto. Sigue y encontrarás la Gloria."


Las 3 fases del Hombre


Un niña le pregunta a su madre cuántos tipos de hombres hay. La madre, después de pensarlo un rato, le responde:

"Mira hija, los hombres durante su vida pasan por tres fases: Antes de los 29 son como el arbusto del jardin, duros y bien dispuestos. Hasta los 49 son como el roble, fuertes y confiables. Y a partir de los 50 son como los arbolitos de navidad, con las bolitas de adorno..."

Su primera vez


Cierto día, un campesino de 15 años, en la flor de la adolescencia, le dice a su padre:
"Oye papa, tu sabe que yo ya tengo mis pelos y bueno... tengo que probar la lanza poh..."
Y el padre le dice: "Mira mejo, yo te huá pasarte la plata para que vayas a la casa de la Rosa" (Casa de citas muy conocida por todos en la zona).
Llega el muchacho allá y toca la puerta, lo sale a atender la Rosa, el le dice:
"Sabe que yo, bueno, yo vengo a utilizar el servicio poh oiga."
Y la Rosa le pregunta: "¿Tienes experiencia?""No pero..."
"Mira, te doy un consejo", le dice la Rosa, "ándate al bosque y a cada árbol que le veas un hoyo, clávale el instrumento y después de un tiempo vuelves."
Parte raudo el huaso y cada árbol con hoyo, árbol embarazado.
Después de un mes vuelve el huaso a la casa de la Rosa, con una tabla bajo el brazo, y le dice: "ya volvï ya pueh...""Débora, ya ven y atiende al joven."
Entran a la habitación y Débora se coloca en posición de mesita de centro y el huasito saca su tabla y le manda un costalazo en pleno culo.
La Débora se da vuelta y le pregunta: "¿Que estaí haciendo hueón?"

"¡Estoy viendo que no tenga abejas poh...!"

En el Hospital


En el hospital...
El marido de una Sra. estaba en estado de coma; salía y entraba de ese estado por meses y ahí su mujer permanecía a su lado todos los días.
Un día que él despierta, le pide a su mujer que se acerque y con lagrimas en los ojos, le dice....
-¿Sabes que?, siempre has estado a mi lado en cada momento malo.
-Cuando fui despedido del trabajo, me diste; Animo. -Cuando mi negocio quebró, estuviste ahí. -Cuando me dispararon, estuviste a mi lado. -Cuando perdimos la casa, te quedaste aquí mismo.-Cuando mi salud empezaba a decaer, estabas ahí mismo, a mi lado.
-¿Sabes que?
-¿Que, querido?, pregunta ella sonriendo, a medida que su corazón se llenaba de ternura.

-Creo que me traes mala suerte... conch ..... de tu m.......!


Maníes sin cascara


En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a Lourdes para gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda un buen puñado de maníes sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se come los maníes. Cinco minutos más tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de maníes, pero ¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían también unos pocos?

- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo chupamos el chocolate que los recubre!